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¿El mate engorda? Lo que dice la evidencia real

¿El mate engorda? Lo que dice la evidencia real

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Es una de las preguntas que más se buscan sobre el mate, y tiene sentido que genere dudas. Tomás algo varias veces por día, todos los días, y en algún momento surge la pregunta: ¿esto me está haciendo algo?

La respuesta corta es no, el mate solo no engorda. Pero como siempre, la respuesta larga es más interesante.

El mate amargo: prácticamente sin calorías

El mate cebado sin azúcar, el mate amargo de toda la vida, tiene un contenido calórico casi nulo. Estamos hablando de menos de 10 calorías por litro de infusión, un número que en la práctica no tiene ningún impacto en el peso corporal.

Es agua con yerba. Las hojas aportan compuestos activos, antioxidantes, cafeína, minerales, pero no grasas ni azúcares que sumen calorías de forma significativa. Si tomás mate amargo, no hay nada en esa taza que contribuya al aumento de peso.

El problema aparece cuando se suma azúcar

Acá está el matiz que mucha gente pasa por alto. El mate solo no engorda, pero el mate con azúcar es otra historia.

Una cucharadita de azúcar por mate suma unas 20 calorías (ver calorías del azúcar). Parece poco. Pero si tomás diez mates por día con una cucharada de azúcar cada uno, estás sumando 200 calorías extras sin darte cuenta. En un mes, eso se acumula.

No es que el azúcar en el mate sea el villano de la película, pero si estás cuidando lo que comés y no estás contando esas calorías, puede ser una variable que vale la pena considerar.

Lo que el mate sí hace con el peso: el lado positivo

Acá viene la parte interesante. Hay evidencia de que el mate no solo no engorda, sino que puede ayudar activamente al control del peso en algunas formas concretas.

Primero, tiene efecto saciante. La combinación de cafeína con otros compuestos de la yerba reduce el apetito de forma moderada. Muchos materos notan que después de una buena rueda de mate, el hambre baja un poco. No es un supresor del apetito poderoso, pero el efecto existe y está documentado.

Segundo, tiene efecto termogénico leve. El mate aumenta levemente la tasa metabólica en reposo, lo que significa que el cuerpo quema un poco más de energía incluso sin hacer nada extra. Es un efecto modesto, pero real.

Tercero, mejora el rendimiento en el ejercicio. Varios estudios mostraron que tomar mate antes de entrenar aumenta la oxidación de grasas durante la actividad física. El cuerpo se vuelve más eficiente usando grasa como combustible. Para alguien que entrena regularmente, eso puede marcar una diferencia con el tiempo.

Lo que el mate no puede hacer

Seamos claros en esto porque hay mucha fantasía dando vueltas en internet.

El mate no es una solución para bajar de peso. No reemplaza una alimentación equilibrada ni el movimiento físico. No quema grasa de forma mágica ni acelera el metabolismo de manera dramática.

Es una planta con propiedades reales y modestas que, integradas a un estilo de vida saludable, suman. Pero si alguien toma mate esperando que eso solo le cambie el cuerpo sin modificar nada más, la decepción va a llegar rápido.

El mate y el hambre: un vínculo que conocen los materos

Hay algo que muchos argentinos experimentaron sin ponerle nombre: tomar mate a la tarde frena las ganas de comer algo antes de la cena. No siempre, no para todos, pero pasa con frecuencia.

Eso tiene explicación. La cafeína y los otros compuestos activos del mate actúan sobre las señales de hambre en el cerebro, moderando esa sensación de manera temporal (ver estudio). No es igual para todas las personas, pero es uno de los efectos que más se reportan entre quienes toman mate de forma habitual.

Para quienes tienen el hábito de picar entre comidas, reemplazar ese momento con una rueda de mate puede ser una estrategia útil, siempre dentro de un contexto de alimentación consciente.

¿Y el tereré, el mate cocido o el mate con leche?

El tereré sin azúcar ni jugos tiene las mismas calorías que el mate amargo: prácticamente ninguna. Si le sumás jugo de frutas o azúcar, las calorías vienen de ahí, no de la yerba.

El mate cocido es similar. Solo tiene calorías relevantes si le agregás azúcar o leche. Con leche entera, el aporte calórico sube de forma más notoria.

El mate con leche ya es otra categoría. La leche suma calorías, grasas y azúcares naturales que cambian completamente el cuadro. Sigue siendo una preparación válida y rica, pero no se puede comparar al mate amargo en términos calóricos.

En resumen

El mate amargo no engorda. Tiene casi cero calorías y además puede contribuir modestamente al control del peso a través del efecto saciante, el leve aumento metabólico y la mejora del rendimiento físico. El azúcar que algunos le agregan es la variable que hay que mirar si el objetivo es cuidar el peso.

Dicho todo eso, el mate es una de las pocas cosas que podés tomar varias veces al día con tranquilidad desde el punto de vista calórico, siempre que lo tomes como lo manda la tradición: amargo, con agua a la temperatura justa, y sin apuro.

En nuestra tienda encontrás una variedad de yerbas para que cada mate sea tan bueno como merece ser.

[Ver yerbas disponibles]

Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza el consejo de un profesional de la salud o la nutrición.